SOCIALISMO: la característica básica del
socialismo es la dirección de todas o la mayoría de las actividades
productivas por el Estado en lugar de serlo por las empresas privadas.
Además, bajo el concepto común de socialismo, la sociedad privada de los
factores de producción (excepto el TRABAJO HUMANO) es reemplazada por la
propiedad estatal con lo cual la propiedad deja de ser una fuente de
ingresos. La gente recibe salarios en dinero a cambio del TRABAJO HUMANO.
Estos salarios son la única fuente de ingreso individuales.
La importancia del sistema de precios en el socialismo no es una
consecuencia inevitable de la estructura de la economía como sucede en el
capitalismo, sino más bien es el resultado de la elección deliberada por
parte del Estado. Relación entre el mercantilismo, el absolutismo y el
Estado Nacional El rasgo característico de la nueva época es la aparición de
una economía
nacional, en el sentido de una política económica que dirigida por el
soberano (absoluto), afecta a todo el territorio sometido a su autoridad y
busca el enriquecimiento del Estado. La concentración del poder político en
manos del monarca, apoyado en la burguesía mercantil y en los ejércitos
mercenarios, pudo lograr la unidad nacional, y con ella, la implantación de
un sólido Estado, rector de la actividad económica. La obra de
centralización, emprendida por los monarcas renacentistas, afectó
fundamentalmente a la vida económica, ya que los soberanos, para el
despliegue de su política nacional, e incluso para la organización de sus
cancillerías y estructuras burocráticas, necesitaron medios económicos
abundantes y
permanentes. La organización del Fisco es una de las principales
realizaciones
del Estado moderno.Los reyes se dirigen a los grandes comerciantes que
juegan de banqueros. Les arriendan los impuestos, contratan los empréstitos
y saldan los intereses cediéndoles la explotación de dominios reales, en
particular minas. Además, les aseguran su protección contra las leyes de la
Iglesia y la opinión pública, hostiles al préstamo con interés, y a las
especulaciones. La hacienda estatal permitirá al soberano sostener los
diplomáticos y soldados, que defenderá el país y le abrirán el camino de su
expansión. Monarquía absoluta y mercantilismo aparecen, así, en función
recíproca. La monarquía con sus dominios, sus impuestos arrendados, sobre
todo en la agricultura y sus monopolios comerciales, se convierte en una
especie de gran
empresa capitalista, cuyos técnicos, auxiliares y proveedores son los
financieros. El mercantilismo tiene a un Estado fuerte, soberano e
imperialista; que no tiene por misión hacer reinar la justicia en el orden,
como de imponerse, enriquecerse y extenderse. El Estado absoluto conserva
los metales preciosos para las necesidades de la política exterior, el
trabajo es obligatorio para todos, bajo pena de reducción a la esclavitud, y
estrechamente reglamentado. Tiene una política violenta y obra con prudencia
en la parte diplomática: las armas económicas y financieras no son las que
menos usa. Reina un rudo nacionalismo de poder, perseverante y calculador,
para quien las finanzas son un medio. Dentro de la óptica
mercantilista se vive para enriquecer a la nación, al príncipe. |