Proyecciones Económicas
La necesidad de establecer una nueva arquitectura económica para una
regulación y supervisión integral participar al más alto nivel de toma de
decisiones macroeconómicas, de modo que se pueda:
1. Conocer de primera mano y de modo integral la situación económica que se
vive.
2. Evaluar las medidas de política macroeconómica que se estén adoptando.
3. Manifestar una opinión técnica y financieramente sustentada, de modo de
alertar a las autoridades responsables del diseño de políticas macro o
prevenir e incidir positivamente en el ambiente bancario y financiero con
medidas o normativas emitidas en su jurisdicción.
Sin embargo, debe reconocerse que en situaciones de precrisis, el supervisor
podría tener que adoptar decisiones microeconómicas o financieras que pueden
ser contradictorias con las políticas macroeconómicas que plantea el
gobierno. Por ejemplo, si el ministro de Hacienda necesita con urgencia
recursos para financiar un gasto y el Superintendente del Sistema Financiero
considera que su obligación es limitar la exposición de los bancos, porque
hay un alto riesgo de no pago por parte del sector público, éste podría
inclinarse por imponer una
reserva sobre el total de los títulos estatales o limitar a los bancos a no
tener más de una determinada proporción de su cartera invertida en títulos
públicos. Esto resultaría en una contradicción en las políticas
gubernamentales internas de un país, que podría evitarse con la
configuración de una institucionalidad integradora y visión económica
integral. Por tanto, para enfrentar ese tipo de situación contradictoria, se
requiere de un ente normador supervisor más y mejor informado, con amplia
capacidad de evaluación de impacto macroeconómico y de externalidades, con
independencia técnica para tomar decisiones de política normativa preventiva
ante situaciones macro o externas [con presencia]. En este sentido, hay una
exigencia de contar con adecuadas metodologías de evaluación de situación y
capacidad de proyección económica a mediano y largo plazos, así como tener
reglas y normas para
enfrentar situaciones de precrisis si se desea prevenir crisis de manera
ordenada y con sustentación técnico-financiera. Esto es fundamental, porque
la experiencia demuestra que, generalmente, cuando las autoridades
encargadas de la política macroeconómica buscan salidas que parecen tener
bajo costo político, llevan al país a crisis que tienen, la mayor parte de
las veces, un elevado costo socioeconómico que debilita la
institucionalidad, pone en jaque la gobernabilidad en democracia y le toma
mucho tiempo al país en recuperarse. Por todo lo anterior, urge configurar
una nueva arquitectura institucional, especialmente en los países
emergentes, basada en un sistema donde las autoridades normativas
supervisoras:
1. Tengan una participación formal en los procesos de toma de decisiones
macroeconómicas y financieras.
2. Cuenten con mayores conocimientos, capacidades y herramientas de
evaluación macro y de factores externos, para que con independencia técnica
y autonomía política alerten a las autoridades encargadas del área
macroeconómica y tome medidas preventivas ante la posible configuración de
una crisis macro o factores externos adversos.
De esta manera, efectivamente se contribuiría a consolidar y dar calidad
a la función supervisora, con una visión integral e integradora del entorno
macro y micro, lo que le facilitaría a la autoridad normadora supervisora
diseñar los necesarios ajustes que garanticen la estabilidad y solvencia del
sistema bancario en particular y del financiero en general, y evitar crisis
sistémicas y sus nocivos efectos socioeconómicos, políticos y de
debilitamiento institucional que socavan el progreso de las naciones.
El constante incremento del acervo científico de todas las disciplinas
permite, por una parte, obtener una visión más completa del mundo y sus
leyes, y por otra, contribuye a la generalización y aparición de nuevos
conceptos. Es por esta razón que los objetivos de las políticas económicas
han ido cambiando a lo largo de la historia en dependencia del desarrollo
social de cada momento concreto, el cual, a su vez, ha contribuido a la
generalización del sistema de leyes y categorías utilizado en esta
disciplina de las Ciencias
Sociales. Tal es el caso de los conceptos economía, desarrollo y medio
ambiente, los cuales han sufrido un proceso de fusión en las últimas décadas
que ha dado lugar al de Desarrollo Sostenible, cuya verdadera dimensión e
impacto, tanto para el Tercer Mundo como para el mundo desarrollado, puede
obtenerse cabalmente a partir de la evolución de la concepción del hecho
económico del cual se deriva. El punto relevante más reciente de estos
cambios puede establecerse a partir de la culminación de la II Guerra
Mundial, donde comienza el cuarto ciclo de acumulación, caracterizado desde
el punto de vista tecnológico, por la acelerada introducción de la química,
la informática y la biotecnología, entre otras. aralelamente, en este
período comienza a hacerse presente, en el Pensamiento Económico cada vez
con más fuerza, la tendencia de incorporar elementos de corte social como
son: el problema de la distribución de la riqueza y el empleo, y más
recientemente la preocupación manifiesta por el deterioro del entorno y el
empleo irracional de los recursos naturales no renovables.
Sin embargo, para comprender la dimensión contemporánea del significado
de
desarrollo y su impacto, tanto para el Tercer Mundo como para el mundo
desarrollado, es imprescindible realizar un análisis de la evolución de este
concepto a partir de la concepción del fenómeno económico del cual se
deriva, así como, de la situación real existente en los países
subdesarrollados, que permita establecer estrategias y políticas de
desarrollo viables en esta región. A partir de la realidad contemporánea y
los retos que implican las nuevas estrategias de manejo de la economía,
surgen diversas interrogantes que conducen a un debate, cuya conclusión debe
ser extraída, por cada país, en cada rama o sector concreto de la economía,
considerando las ventajas adquiridas y las potencialidades de que disponga,
y por tanto, la discusión sobre cómo establecer las estrategias para el
desarrollo mantiene plena vigencia. En el caso del Tercer Mundo la
aplicación del concepto de Desarrollo Sustentable, que unifica el enfoque de
acciones económicas, y su impacto ecológico y social, lleva al surgimiento
de diversas interrogantes que conducen a un debate, cuya conclusión debe ser
extraída en cada país a partir del contexto interno particular y las
ventajas comparativas de que pueda disponer.
|