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CAUSAS. La inflación de demanda es aquel
fenómeno que ocurre cuando la demanda excede a la oferta, forzando el
aumento de los precios y de los salarios, así como el coste de los
materiales, los costes de funcionamiento y los financieros. La inflación de
costes se produce cuando los precios aumentan para poder hacer frente a los
costes totales manteniendo los márgenes de beneficios. Se puede generar una
espiral inflacionista cuando las instituciones y los grupos de presión
reaccionan ante cada nueva subida de precios. Se producirá una
deflación cuando se consiga revertir la espiral inflacionista. Para poder
explicar por qué cambian los determinantes de la oferta y demanda los
economistas han llegado a establecer hasta tres tipos de teorías: del lado
de la demanda, la teoría cuantitativa del dinero y el nivel agregado de los
ingresos; y las variables de productividad y costes del lado de la oferta.
Los
defensores del monetarismo piensan que los cambios en el nivel de precios
reflejan las fluctuaciones de la cantidad de dinero disponible, cantidad que
se suele definir como la cantidad de dinero en efectivo en circulación más
los depósitos bancarios. Defienden que, para mantener el nivel de precios
estable, la oferta de dinero tiene que aumentar a una tasa constante y
coherente con la capacidad productiva real de la economía. Los detractores
de esta teoría afirman que las variaciones en la oferta de dinero son una
respuesta y no la
causa de las variaciones en el nivel de precios.
La teoría basada en el nivel agregado de ingresos está fundamentada en la
obra del economista británico John Maynard Keynes, publicada en la década de
1930. Según la teoría keynesiana, o keynesianismo, las variaciones de la
renta nacional determinan las tasas de consumo e inversión; así pues, el
gasto público llevado a cabo por el gobierno, así como sus políticas
impositivas, deben estar encaminadas a mantener en su totalidad los niveles
de empleo y el máximo nivel de producción posible. Por lo tanto, la oferta
monetaria debe ajustarse para financiar el nivel deseado de crecimiento
económico y para evitar las crisis financieras y los altos tipos de interés
que frenan tanto el consumo como la inversión. El gasto público y las
políticas impositivas pueden utilizarse, según esta teoría, para impedir
tanto la inflación como la deflación, al ajustar la oferta a la demanda. La
tercera teoría se centra en las variables del lado de la oferta relacionadas
con la disminución de la productividad. Estas variables incluyen la tasa de
inversión de capital a largo plazo y el desarrollo tecnológico; las
variaciones en la calidad y edad de los trabajadores; el cambio de
actividades productivas; la rápida proliferación de regulaciones
gubernamentales; la inversión en actividades no productivas en lugar de en
actividades productivas; la creciente escasez de determinadas materias
primas; los desarrollos políticos y sociales que reducen los incentivos para
trabajar; y varias distorsiones económicas relacionadas con problemas
monetarios y de comercio internacional, con aumentos elevados de los precios
del petróleo y con desastres naturales que reducen las cosechas a escala
mundial. Estos temas relacionados con la oferta son importantes a la hora de
diseñar políticas monetarias y fiscales. |
Articulo enviado por: Julian Quiñoz, México
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