¿Cómo funciona la bolsa?
La primera impresión que obtiene un observador principiante de la Bolsa es
que se trata de un “juego” del puro azar y buena suerte. Afortunadamente,
este “juego” social está gobernado por la naturaleza del comportamiento
humano, por decisiones tomadas en base a las emociones que se producen
frente a la ambición por ganar mucho rápidamente, o frente al pánico de
sufrir grande perdidas en forma inesperada. Lo anterior hace definitivamente
no sea un juego de azar, y este gobernado por el equilibrio de la oferta y
la demanda, a lo largo de las evoluciones del precio durante los ciclos. La
rentabilidad histórica de la Bolsa, como puede demostrarse, es mucho mayor
que la rentabilidad del sistema financiero, pero tiene el inconveniente de
estar caracterizada por ciclos formados por momentos de gran auge, seguido
luego de grandes catástrofes. Bomm, crash, bullís y bearish son términos
inseparables. El uno no puede existir sin el otro. Amparado bajo el ambiente
del auge va creciendo cómodamente el bomm. Ya al final del período, la
situación parece un globo a punto de reventar, y bastara cualquier
acontecimiento para desatar de modo fatal, el crash, la catástrofe esperada
por todos. Una de las leyes de la historia de la Bolsa es que no se produce
nunca una catástrofe bursátil de gran nivel que no haya sido precedida de un
periodo de un auge excepcional, y que no existe bomm que no determine n un
crash.Para comprender la Bolsa en su conjunto hay que conocer el
mecanismo de los movimientos al alza y a la baja, los bulls and bears, como
se producen los ciclos cómo se desarrolla y cómo llegan a su maduración: de
acuerdo a la lógica de la bolsa, no puede considerarse como un axioma que
las acciones buenas suben y las que no lo son bajan. Tampoco puede
considerarse como axioma el que todas las acciones bajan de precio cuando la
situación económica es mala, y que, cuando es buena, tienden a subir. El
“juego” de la Bolsa es un remate de expectativas futuras del comportamiento
de las empresas, y el precio de la acción no es más que el reflejo, entre
otros factores, del valor esperado de las empresas que ellas representan.
Por lo tanto, el valor de las acciones estará afectado por la apreciación y
el sentimiento que téngale Publio, el cual muchas veces no es estrictamente
racional y se deja llevar por euforias y depresiones típicas del
comportamiento humano. La Bolsa es un fenómeno socia en el cual participan
fuertemente las emociones al momento del remate de las acciones. Los
individuos se sumarán a la euforia del alzar, impulsándolas más arriba aun
de su verdadero valor, o se sumara al pánico de venta, para ponerse a salvo
frente a una caída del precio, acelerando aún más su caída. Siempre tras la
euforia llega el desencanto. Los sociólogos han realizado intentos
ingeniosos de reproducir las condiciones del comportamiento de una multitud
en un laboratorio, con fines de investigación, pero difícilmente ha podido
ser logrado. A pesar de ello, la Bolsa es quizás el mejor laboratorio que se
pueda encontrar en forma natural para poder observar el comportamiento
colectivo humano.
Los sociólogos Milgram y Toch definen el comportamiento colectivo como
aquel que se origina espontáneamente, es relativamente poco organizado
bastante imprescindible, sin plan en su curso de desarrollo y depende de la
estimulación mutua de los participantes. Una de las formulaciones teóricas
acerca del comportamiento colectivo es la Teoría de la Convergencia, la cual
se centra en las características culturales y de personalidad de los
miembros de una colectividad, señalando como estas similitudes alienta una
respuesta colectiva a una situación dada. Esta teoría considera el
comportamiento colectivo como algo más que un impulso insensato, y se admite
que el comportamiento colectivo puede ser racional y dirigido hacia una
meta. Por otra parte. La Teoría del Contagio, acerca del comportamiento
colectivo, define el contagio como “una diseminación relativamente rápida. ,
involuntaria y no racional de un estado de ánimo, impulso o forma de
conducta…” Esta teoría hace hincapié en forma exagerada en los aspectos no
racionales del comportamiento colectivo. En esto se basa lo que se conoce
como “efecto manada”. La forma de reaccionar de los individuos ha sido
siempre predecible frente a la ambición y al miedo a la bancarrota. El
mercado asume que el público o la masa seguirá comportándole de la misma
forma, como lo ha hecho siempre, de acuerdo a su naturaleza intrínseca La
Bolsa debe analizarse, a pesar de su nombre, no como una bolsa o conjunto de
acciones sino a partir de cada acción en particular. Por esta razón los
indicadores generales de evolución de rentabilidad bursátil, tales como el
IPSA para la Bolsa chilena o el Dow Jones para Wall Street, no tiene
significado práctico para los pequeños inversionista que se desean
especular. El indicador general es un índice que mide solamente el valor del
conjunto de acciones que se transan en la Bolsa de Comercio, y permiten
observar sus variaciones como un todo. Sin perjuicio de lo dicho
anteriormente, sucede con frecuencia que, cuando el indicador general
refleja un incremento se produce una especia de euforia colectiva que
arrastra como en una marea de alza a “todas” aquellas acciones que aun no se
encuentran sobrecompradas o caras. Las acciones que estén ya en la condición
de sobrecompradas, a pesar del incremento del indicador, pueden incluso
descender, para ajustar su precio a valores razonables de mercado. Al
contrario, cuando el indicador refleja un abaja se producirá una estampida,
acelerando la caída de precio de todas las acciones que se encuentra
sobrecompradas. Las acciones que no estén en esa condición, pueden incluso
subir, a pesar del descenso del indicador general. |