CONTRATACIÓN EN BOLSA
En España hasta 1989 para comprar o vender una acción existía el mercado de
corros, que es el sistema de subasta a gritos entre las personas que
demandan diciendo tomo X acciones y las personas que las ofrecen diciendo
doy X acciones, en fin... como en las películas. Actualmente este tipo de
contratación es residual, y se utiliza para acciones que no tienen casi
movimiento (poco líquidas). A partir de esta fecha se implantó el Mercado
Continuo, que es un mercado informatizado, donde los compradores y los
vendedores no tienen por que estar en un mismo espacio físico. La
contratación se efectúa desde ordenadores, situados en las oficinas de las
Sociedades y Agencias de Valores (son las únicas autorizadas a realizar
operaciones de compra-venta en el mercado), todos los cuales están
conectados a un ordenador central que es el que se encarga de procesar y
ordenar (respetando el tiempo de llegada y el precio ofrecido o demandado)
las diferentes órdenes de compra-venta que se van introduciendo en el
sistema. El mercado continuo español tiene un horario que llega desde las 9
hasta las 17.30 horas, con un periodo de preapertura de media hora antes de
la apertura en el que se pueden introducir, modificar y cancelar órdenes,
pero durante el cual no se cruzarán operaciones.CRACK BURSÁTIL
Preámbulo
Para poder analizar las posibles causas de la crisis acontecida a finales de
los años 20 en todas las economías de los países desarrollados es preciso
mencionar la evolución de la situación mundial en los años previos a la
citada depresión. Así, la situación económica en el período de entre guerras
y anterior a la crisis del 29 es una herramienta fundamental para intentar
comprender algunas de las posibles causas que llevaron al desastre con el
que
comenzó la década de los 30 tanto en los mercados financieros como en los
comerciales, laborales, etc.
Situación previa.
Tras la II Guerra Mundial, la vuelta a la “normalidad” era objetivo
primordial de las dañadas potencias europeas, pero las estructuras
económicas, políticas y sociales habían quedado seriamente afectadas tras el
conflicto. Los países occidentales hallaron dificultades para recuperar el
anterior sistema productivo colonial porque muchas de las colonias
desarrollaron en el transcurso de la guerra una industria propia, destinada
a suplir las carencias producidas por la falta de suministros de las
metrópolis. Como se deduce de esto, al volver a la producción primigenia de
aquellos centros encargados de abastecer las colonias antes de la Gran
Guerra, se produce un peligroso efecto de superproducción. Asimismo, la
guerra había originado un extraordinario desarrollo de industrias ligadas a
la producción de material bélico como la metalúrgica, que debieron adaptarse
a la nueva situación de paz. Un segundo hecho económico importante fue la
dependencia de la economía europea de la estadounidense. Tras el gran
conflicto que asoló el viejo continente, EE.UU. pasó a ocupar el liderato de
la economía mundial, y no sólo eso, sino que además se erigió como la
potencia de la que pasaron a depender las economías de las viejas naciones
europeas. Así, al acabar la guerra, Estados Unidos estaba en situación de
iniciar un fuerte despegue económico y convertirse en árbitro del mundo
capitalista. La situación económica fue especialmente grave en la derrotada
Alemania. Las consecuencias de la guerra junto con las durisimas condiciones
de paz impuestas en el Tratado de Versalles (entre las que se incluía la
pérdida de regiones
altamente productivas como el Sarre, o la baja Silesia y unas desmesuradas
indemnizaciones) llevaron a una situación insoportable con elevadísimas
tasas de paro y una asfixiante inflación.
Gran Bretaña tuvo que enfrentarse con un problema tanto económico como
social, el espectacular aumento del desempleo debido al descenso de las
exportaciones. Antes de la Guerra, Gran Bretaña se había especializado en la
producción y exportación de carbón, hierro y acero, productos cuya demanda
decreció notablemente en los años de la inmediata posguerra. Los productos
manufacturados ingleses, antaño apreciados y poderosos dueños del mercado
internacional (maquinaria, barcos, tejidos) no lograron competir en el
mercado mundial. Situación diferente fue la de Francia. Su economía observó
un rápido ascenso hasta la crisis mundial del 29. Esta reactivación se
produce gracias a una hábil modernización de sus sistemas productivos junto
a una política monetaria deflacionista que hacía fuertemente competitivos
los productos franceses en el mercado internacional. Estados Unidos se
convirtió en la década de los 20 en la mayor potencia mundial, llevando a
cabo una política nacionalista, xenófoba y puritana, que se tradujo en una
serie de severas medidas destinadas a detener la inmigración europea. Entre
1919 y 1929 la economía estadounidense experimentó un gran desarrollo;
fueron los años de la “prosperity” caracterizados por la mplantación de
nuevos métodos de trabajo fundamentados en la racionalización de la
producción (Taylorismo, cadenas de montaje, etc.). Se generalizan también
nuevas formas de energía como el petróleo y la electricidad, se fortalecen
las medidas proteccionistas, la defensa de los trust y monopolios, etc. |